Agentes de Cambio

“Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado” (Isaías 55:3-5)

PASAJE COMPLEMENTARIO: 1 Corintios 2:1-16

Aquella voz apacible pero segura del Espíritu Santo, es la que debemos oír cada día, si es que deseamos que en nuestra vida se manifiesten los perfectos propósitos de Dios. Él quiere convertirnos en factores de bendición para nuestra familia, para la sociedad y para el mundo entero. Él nos ha dado todo lo necesario para que nuestra vida tenga una influencia que traspase las fronteras geográficas, y que trascienda de generación tras generación.

Cada vez que usted oye la voz de Dios, Él le revelará sus propósitos excelsos; pero si no lo hace, usted puede perder la oportunidad de ayudar al débil y necesitado, llevar gozo donde hay dolor, alegría donde hay tristeza y amor y restauración a los que están muertos en vida. Ya lo afirmaba también el psicólogo William James cuando dijo: “Cada vez que dejamos perder en la esterilidad de la inacción un propósito o un noble impulso del sentimiento, perdemos algo más que una oportunidad de hacer un bien”.

En el curso de un solo día, los que decidamos este camino, seremos impactados por un sinnúmero de esos excelentes impulsos y oportunidades que alterarán el curso de nuestras vidas. Son llamaradas de sueños y visiones que reciben los hombres y mujeres que viven un cara a cara con Dios, llevándolos a salir del anonimato y a comprometerse con la sociedad, como parte de la solución y no del problema.

Cuando escuchamos a Dios nos queda fácil escuchar la necesidad de otros. Hay muchas personas que requieren de toda nuestra ayuda, de que escuchemos su voz necesitada e intercedamos por ellos en oración. Escuchar es el camino por el que el hombre llega a la fe, y el hombre de fe es un hombre decidido y seguro en la acción, recibe el respaldo de su Padre y ve milagros en su vida.

HABLEMOS CON DIOS

“Padre amado, hoy decido oír tu voz para discernir el momento oportuno de tomar acción efectiva a favor del pueblo que me has delegado. No dejaré que las circunstancias me desanimen. Seguiré adelante sin mirar atrás”

Mi Vida Dada por Dios
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