Amor Incomparable

“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor” (Juan 15:9)

PASAJE COMPLEMENTARIO: 1 Corintios 13

Jesús no establece condiciones ni requisitos para amar. Él ama a todos con el mismo amor generoso, sacrificial e incondicional, que Él recibe de su Padre celestial.

Cuando dejamos que ese amor fluya a través de nuestra vida, llegamos a amar a Dios como Él anhela ser amado: “con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente”. Así mismo, este amor divino nos capacita para amar a los demás de la mejor manera posible, edificando, construyendo y aportando permanentemente a sus vidas. Por ejemplo ¿Cuántas veces tenemos que consolar, animar, motivar y aún, soportar a otros en sus debilidades y errores, y así salvar nuestra familia? ¿Cuán importante y vital es el amor que puede transformar una vida, sanar un corazón y rescatar una sociedad?

Pero nada de esto se puede hacer en las fuerzas humanas, porque, o nos cansamos o terminados lastimados. Sólo se puede hacer a través del amor de Dios Padre, que ha sido puesto en nosotros por el Espíritu de su Hijo. Este amor nos libra del egoísmo y nos impulsa a interesarnos por otros, dándonos también el poder y la fuerza necesaria para sustentarlos y ayudarlos a sanar.

Lo único que necesitamos hacer para disfrutar de este amor tan grande, que produce efectos tan extraordinarios en los seres humanos, a tal punto que nos transforma, nos restaura y nos sana, es permanecer en el amor de Dios. Pero, ¿Cómo se logra esto? ¿Cómo permanecer amando siempre a Dios por encima de todas las cosas, para que entonces su amor se manifieste en nosotros? ¿Cómo podemos estar siempre llenos de amor a pesar de las injusticias, las ofensas y las decepciones que a veces enfrentamos por parte de aquellos a quienes brindamos nuestro amor?

Cada día usted debe ir a la fuente de agua viva que es el Señor, a través de la oración, beber del manantial inagotable de su Palabra y entregar el control de su vida a su Santo Espíritu, el que nos hace conscientes de que somos hijos amados de Dios, y que ya su amor ha sido derramado en nuestros corazones, estando listos ahora, para amar como Él lo hace.

HABLEMOS CON DIOS

“Padre, hoy estoy dispuesto a pedir que me llenes de la fuente inagotable de tu amor. Que tu Espíritu transforme mi sequedal en manantial de agua, y que surja dentro de mí una fuente que salte y alcance para todos a mi alrededor”

Ora por Mi
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