Conociendo a Dios

“¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía” (Job 42:3)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Job 42:1-6; Jeremías 9:23-24; Efesios 3:14-21

Con estas palabras, Job reconocía que había sido un error en su vida contentarse con un conocimiento superficial de Dios. Siendo Él nuestro Creador, Diseñador, Sustentador, Salvador y Padre, la vida del hombre no puede permanecer separada de Él por mucho tiempo sin experimentar caos, vacío, dolor y muerte. Ahora, cuando sus recursos se habían consumido, cuando su fortaleza se había ido, cuando ya no le quedaba nada, cuando incluso su fe tambaleaba, Job reconocía su debilidad espiritual, y lamentaba no haber invertido su vida en conocer mucho más profundamente a Dios, su amor, su poder, su misericordia, su perfecta voluntad. Ahora que comprendía quién era Dios, su Padre amoroso pero firme, el Omnipotente que sustentaba el Universo, el Todopoderoso que tenía bajo su control todas las cosas, estaba dispuesto no sólo a escuchar y a oír, sino a ser enseñado.

Cuando oímos, tan sólo recibimos una información que fácilmente podemos olvidar; pero cuando conocemos, podemos ver con nuestros ojos. Cuando conocemos a Dios no sólo enriquecemos nuestra vida espiritual, sino que vemos su poder en todo lo que hacemos, en nuestros pensamientos, acciones y sentimientos. Todo cambia notoriamente, dando con esto evidencia de la obra de Dios en nuestra vida; nuestra mente se hace lúcida, nuestros sentimientos se estabilizan, nuestra voluntad se hace firme y aún nuestro aspecto físico cambia. Esto es lo que llamamos experimentar salud integral.

Decida conocer a Dios para que pueda verlo actuando de manera clara y palpable en su vida, transformando su corazón, trayendo bendición a su entorno, como sucedió con la vida de Job. Para lograr este objetivo, tenga en cuenta los siguientes aspectos:

-Escuche la voz de Dios todos los días, leyendo y estudiando su Palabra como modo de vida

-Medite en lo aprendido, guardando las enseñanzas en su corazón y aún memorizándolas para nunca olvidarlas

-Ponga en práctica de inmediato todo lo que Dios le enseña, asumiéndola como su verdad y principio rector de su vida

-Persevere en la obediencia a los principios y mandatos divinos hasta que vea todas las promesas cumplidas en su vida

-Enseñe estas verdades a otras personas, dando testimonio de la fidelidad de nuestro Padre Dios para con todos aquellos que le aman y guardan su Palabra

HABLEMOS CON DIOS

“Señor, hoy entiendo que desde siempre te has manifestado al mundo de infinitas maneras, te has dado a conocer. En este momento de mi vida decido acercarme a Ti para expresarte mi gran necesidad de conocerte, de experimentar tu amor, de rendirte mi voluntad, para que seas Tú quien me dirijas. Te pido que me ayudes a perseverar en esta decisión, y que no me contente con escuchar de Ti, sino que siempre anhele conocerte a Ti. Anhelo verte con mis ojos. Amén.”

Mi identidad
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