La Oración Expresa Gratitud con Alabanza

“Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres” (Salmo 107:8)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 107; Salmo 100

Estos salmos de una manera especial nos invitan a alabar a nuestro Dios, a reconocerlo y a darle gracias, a tenerlo siempre en cuenta durante nuestra existencia en la tierra; este llamado lo hace Dios inicialmente hacia su pueblo Israel, el cual pudo ver el amor y misericordia de Dios, pues su mano siempre estuvo con ellos, a pesar de su constante desobediencia y rebeldía.

Pero también a través del Señor Jesucristo se nos enseña la importancia de la gratitud, cuando luego de haber sanado a diez leprosos sólo uno regresa a dar gracias, a lo cual el Señor pregunta: “¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve ¿Dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? A lo cual, Jesús añade: Levántate, vete; tu fe te ha salvado” (Lucas 17:12-19).La gratitud no es algo que solo debemos sentir, es algo que debemos expresar, a Dios se le expresa alabándolo.

La gratitud es como vemos, una actitud que refleja el estado de nuestro corazón y la fe que cada uno de nosotros ha cultivado y fortalecido delante de Dios, una fe que nos hace justos ante Dios pues estamos reconociendo nuestra debilidad y nuestra permanente necesidad de Él. También el apóstol Pablo nos reitera esta enseñanza, añadiendo que es en toda circunstancia, buena o aparentemente negativa, que debemos dar gracias a Dios y mostrar así nuestra confianza en que Él tiene todo bajo control y que a los que aman a Dios, todo les ayuda a bien: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5:20)

¿Estaríamos dispuestos a darle gracias a Dios, como lo hizo Job, después de perder todo: su dinero, su fortuna, su salud y su familia? ¿Estaríamos dispuestos a caer de rodillas como él para decirle: “Sea el nombre de Jehová bendito”? Esto solo lo podemos hacer si estamos llenos del Espíritu Santo, porque Él es el que nos lleva a entender que Dios es el dueño y soberano de nuestra vida, y que Él sabe lo que hace.

Cuando oramos, el Espíritu Santo está dispuesto a ser nuestro guía en la oración, así como lo es en nuestra vida, si se lo permitimos; Él nos anhela celosamente todo el tiempo, porque su propósito es glorificar al Hijo a través de nosotros. Es el Espíritu Santo el que nos lleva a experimentar amor y gratitud en lo profundo del corazón, entonces nuestra oración será un cántico permanente de alabanzas, de gratitud y reconocimiento a Dios por sus misericordias y sus maravillas sobre nuestra vida. ¡Alabemos a Dios todos los días y en todo tiempo!

HABLEMOS CON DIOS

“Señor, hoy reconozco que tu misericordia está por encima de lo que mi mente puede comprender, por eso te alabo y te bendigo, porque me has permitido disfrutar tu amor y bondad cada día. Llena de alabanza mi boca y de gratitud mi corazón para presentarme delante de ti y para disponerme hacer lo que a ti te agrada, como la mejor forma de expresarte mi amor. Amén.”

Maneras de Amar
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