La Oración y la Palabra de Dios

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. (Juan 15:7)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Salmo 119:97-105

Es cierto que podemos encontrar innumerables tratados sobre valores para poner en práctica y así mejorar nuestro estilo de vida, y aún nuestra actitud frente a ella; sin embargo, en la Biblia hallamos todas las enseñanzas profundas y necesarias que todo ser humano debe conocer y aprender a ejercitarlas, de tal manera que se conviertan en valores aplicables diariamente en las diferentes esferas de su existencia.

En nuestra sociedad se evidencia la necesidad apremiante de rescatar la formación y la educación basada en valores; pues quiero decirle que el mejor manual que usted puede tener es la Biblia; por eso no es difícil entender lo que el rey David expresa acerca de ella, un hombre colmado de victorias personales, rodeado por un pueblo que le amaba y le respetaba, entendió que su fuente de valores era la Palabra de Dios. Este gran siervo llegó a ENAMORARSE de la PALABRA de Dios, e hizo de ella su MEDITACIÓN todo el día.

Conocer las Escrituras nos lleva a ser hombres y mujeres de excelencia; haciendo de ella nuestro Manual de Vida estaremos preparados para toda buena obra, lo que significa personas realmente exitosas; los hombres y las mujeres de éxito saben que los principios cristianos registrados en este Manual, son los adecuados y necesarios para llegar a ser personas sabias, idóneas y prósperas. Se ha demostrado que no existe otro sistema perfecto para proporcionar sabiduría, poder y eficiencia al hombre de nuestros días que los principios de la Biblia. Una persona que ha encontrado en la Biblia los valores necesarios para llegar a la excelencia, fácilmente expresa lo mismo que el rey David, aún en medio de las presiones a las que estaba sometido: “Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo” “de tus mandamientos he adquirido inteligencia, por tanto he aborrecido el camino de la mentira”. Siempre que una persona se sumerge en los principios de Dios, adquiere una sabiduría superior a la de este mundo, que le permite traer solución a la tierra y a sus moradores.

HABLEMOS CON DIOS

“Amado Señor, Enséñame la verdad que está en tu Palabra y ayúdame ha cumplirla con alegría, disposición y diligencia. Que mis pensamientos se conviertan a los tuyos, que tus palabras sean mis palabras y que mi voluntad sea cumplir tus propósitos cada día. Amén”.

Confia en Dios
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